Alégrate por lo que has alcanzado

Por El escritor - 23 de Julio, 2007, 2:08, Categoría: Espiritualidad

     Para meditar :  Alégrate por lo que has alcanzado

Cuando escuchamos, leemos, estudiamos y tenemos imágenes tomadas de la Palabra de Dios:

      "Como  la persona sedienta, que bebe de la fuente, mucho más es lo que dejamos que lo que tomamos. Porque la Palabra del Señor presenta muy diversos aspectos, según la diversa capacidad de las personas que la estudian. El Señor pintó con multiplicidad de colores su palabra, para que todo el que la estudie pueda ver en ella lo que más le plazca. Escondió en su palabra variedad de tesoros, para que cada persona pudiera enriquecerse en cualquiera de los puntos a que abocara su reflexión.

     La Palabra de Dios es el árbol de vida que te ofrece el fruto bendito desde cualquiera de sus lados, como aquella roca que se abrió en el desierto y manó de todos lados una bebida espiritual. Comieron, dice el Apóstol, el mismo manjar espiritual y bebieron la misma bebida espiritual.

      Aquella persona pues que llegue a alcanzar alguna parte del tesoro de esta palabra no crea que en ella se halla solamente lo que ha hallado, sino que ha de pensar que, de las muchas enseñanzas y cosas que hay en ella, esto es lo único que ha podido alcanzar. Ni por el hecho de que esta sola parte ha podido llegar a ser entendido por esa persona, tenga esta palabra por pobre y estéril y la desprecie, sino que, considerando que no puede abracarla toda, dé gracias por la riqueza que encierra. Alégrate por lo que has alcanzado, sin entristecerte por lo que te queda por alcanzar. La persona sedienta se alegra cuando bebe y no se entristece porque no puede agotar la fuente, cuando vuelvas a tener sed podrás de nuevo beber de ella; en cambio si al  saciarte la sed se secara también la fuente, tu victoria sería en perjuicio tuyo.

      Da gracias por lo que has recibido, alégrate por lo que has alcanzado, y no te entristezcas por la abundancia sobrante. Lo que has recibido y conseguido es tu parte, lo que has recibido y conseguido es tu parte, lo que ha quedado es tu herencia. Lo que por debilidad, no puedes recibir en un determinado momento lo podrás recibir en otra ocasión, si perseveras. No te esfuerces avaramente por tomar de un solo sorbo lo que no puede ser sorbido de una sola vez, ni desistas por pereza de lo que puedes ir tomando poco a poco"[1]


[1]  San Efrén. Diacono. Tomado de la Liturgia de las Horas Tomo III, pag 193.  Adaptación estilística y de género, Rev. Gerardo A Hands C.  Abril 2006

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